Neofobia: miedo a lo nuevo

La neofobia es el miedo a las cosas nuevas, o miedo a lo nuevo.

Una de las formas más comunes en que la neofobia se manifiesta es como un temor a alimentos nuevos o diferentes, a los que no está uno acostumbrado.

Esta fobia es un tipo de trastorno de ansiedad social, y cuenta con un número de tratamientos disponibles; algunos pacientes simplemente pierden sus temores con el tiempo, mientras que otros se benefician de la terapia y sus tratamientos.

Los tratamientos pueden incluir:

  • psicoterapia con un terapeuta profesional
  • terapias de desensibilización guiadas por un profesional de salud mental
  • medicamentos para controlar el estrés y la ansiedad

Existen algunas explicaciones naturales para la neofobia.

Muchas personas prefieren la rutina y lo familiar, y se sienten más cómodas cuando conocen las cosas a su alrededor, o éstas son predecibles. La neofobia puede ser una forma de autoprotección para las personas que temen romper la rutina.

Para los niños pequeños, quienes a menudo se sienten abrumados con nuevas experiencias, la neofobia puede provenir de un deseo de querer controlar el mundo, deseo de tener las cosas bajo control en un mundo que parece cambiar constantemente y no obedecer reglas claras.

Las personas neofóbicas pueden temer una amplia variedad de situaciones o cosas diferentes. Los alimentos son un ejemplo muy común, pero algunas personas afectadas también experimentan estrés, miedo y ansiedad cuando algo en su entorno cotidiano cambia, cuando se introducen nuevos conceptos o personas, cuando se mudan…

Síntomas

Las personas con neofobia pueden experimentar síntomas físicos, tales como:

  • alta frecuencia cardíaca
  • sudor
  • temblores

al enfrentarse a situaciones nuevas o desconocidas, y síntomas emocionales como:

  • estés
  • miedo
  • angustia

Tratamiento

Una manera de tratar las tendencias neofóbicas es a través de un proceso conocido como desensibilización: el terapeuta introduce gradualmente al paciente con cosas nuevas, para que éste aprenda a familiarizarse con nuevos conceptos, objetos y entornos, y aprenda a aceptarlos sin miedo.

La desensibilización, por lo general, comienza con una sesión en la que el terapeuta analiza al paciente, identifica los tipos de miedo que éste experimenta y estudiando sus causas.

De este modo, el terapeuta puede saber qué tipo de terapia seguir y a qué ritmo se pueden introducir nuevos conceptos. Se quiere evitar traumatizar al paciente durante cualquier tipo de terapia.

También es posible que una persona no experimentada o sin conocimientos de terapia actúe como terapeuta. Por ejemplo, si los padres son pacientes sobre el miedo de las cosas nuevas de su hijo, éste aprenderá que estas cosas nuevas no son alarmantes ni peligrosas, y la fobia desaparece cuando el niño o niña crece con esta confianza.