Misofobia: miedo a la suciedad

La misofobia es el miedo a la suciedad. Por lo general este miedo se asocia con el miedo a la contaminación por gérmenes.

Esta condición puede tener graves repercusiones en la vida cotidiana para las personas que la padecen, pues puede implicar un cambio de vida radical evitar situaciones en las que potencialmente podrían exponerse a gérmenes.

Existen varios tratamientos para la misofobia, los cuales permiten a los afectados llevar a cabo una vida relativamente normal.

Síntomas

La gravedad de esta fobia puede ser muy variada. Algunos pacientes pueden sentirse tensos alrededor de potenciales fuentes de contaminación, y otros pueden sentirse sin aliento o sentir náuseas.

La frecuencia cardíaca suele aumentar, lo que podría, a largo plazo, debilitar físicamente a la persona enferma.

Muchos misofóbicos tienen comportamientos obsesivos compulsivos como lavarse las manos. Algunas personas van hasta el extremo para evitar situaciones en las que podrían ensuciarse o enfermarse, esencialmente aislándose de la sociedad.

Esta condición fue descrita por primera vez por William Hammond en 1879. Hammond estaba interesado en el papel de la misofobia en trastornos psicológicos como el trastorno obsesivo compulsivo.

Puede ser fácil confundir misofobia con actividades obsesivas compulsivas como lavarse las manos, pero es importante recordar que los motivos por lo que un misofóbico o un paciente compulsivo obsesivo se las lava son muy diferentes.

Un misofóbico se lava las manos por temor a la contaminación, mientras que un obsesivo-compulsivo se las lava para mantener el orden en su vida.

Causas

Al igual que muchas condiciones psicológicas y trastornos psicológicos, las causas pueden ser muy variadas y difíciles de rastrear.

Esta fobia puede estar relacionada con varias formas de trauma, ya sea por un trauma vivido en persona, por una escena de una película o por un libro o historia leído.

La misofobia experimentó un fuerte aumento a finales del siglo XX, cuando la gente comenzó a preocuparse por las enfermedades incurables como el SIDA tras la gran revolución del siglo XX que exterminó un gran número enfermedades, duplicando así la esperanza de vida. 1

Tratamiento

El tratamiento más común para misofobia es la terapia cognitivo-conductual, la cual intenta atacar la causa raíz de la enfermedad para hacer frente a las preocupaciones específicas del paciente.

Las técnicas como la meditación y la hipnosis pueden ser también utilizadas, junto con los medicamentos que están diseñados para tratar el estrés y la angustia mental asociada con la misofobia grave.

Referencias

  1. Grof, Stanislav (1994). Psicología Transpersonal: Nacimiento, Muerte y Trascendencia en Psicoterapia. p 97. ISBN 9788472453074.