Hemofobia: miedo a la sangre

© Jade Jackson. hematophobiaAlgunas personas tienen miedo a la sangre

La hemofobia es el miedo a la sangre.

Las personas hemofóbicas, por lo general, experimentan miedo a su propia sangre, así como la sangre de las demás personas y animales, pudiendo llegar a experimentar reacciones fóbicas al exponerse a fotografías, películas y descripciones de la sangre.

Existen una serie de opciones de tratamiento para este tipo de fobia, las cuales pueden explorarse con la ayuda de un profesional médico o de salud mental.

Síntomas

Los síntomas de la hemofobia varían: algunos pacientes experimentan una elevada presión arterial y alta frecuencia cardíaca al ver sangre, mientras que otros pueden experimentar la reacción opuesta, con desmayos o bajadas de tensión.

Otros síntomas comunes incluyen:

  • temblores
  • sudor
  • confusión
  • náuseas
  • mareos
  • debilidad

El paciente puede desarrollar miedo a objetos asociados con la sangre, tales como

  • cuchillos
  • agujas
  • jeringas
  • otros objetos afilados

A veces, incluso, los pacientes experimentan miedo a desmayos, pues recuerdan con temor desmayos experimentados anteriormente durante episodios de hemofobia.

El miedo a la sangre puede ser muy intenso para una persona hemofóbica, motivo por el cual aparece en los manuales básicos de atención médica. Los flebotomistas (médicos especializados en la sangre) son educados para ajustar su rutina a pacientes hemofóbicos o darles consejos para disminuir la severidad de su fobia y respuesta fóbica.

Los pacientes afectados no deben sentir vergüenza al hablar sobre su miedo a la sangre. Procedimientos modernos animan al paciente a dejar constancia de su fobia antes de cualquier procedimiento médico.

Causas

A veces, la hemofobia tiene sus orígenes en una experiencia de la vida real, y puede generar miedo a inyecciones o miedo a desmayarse. En estos casos, la experiencia traumática desencadena una sobresensibilización a la sangre.

El trauma puede incluir fuentes secundarias de exposición, tales como

  • escuchar una historia traumática de alguien
  • ver una película con contenido atemorizante
  • ver imágenes sangrientas

En otros casos, puede no haber ninguna fuente o experiencia causante del trauma, pero el paciente podría reaccionar violentamente cuando se expone a la visión de sangre.

Tratamiento

Los tratamientos de hemofobia incluyen un gran número de terapias psicológicas diversas centradas en torno a la desensibilización gradual de las fobias del paciente.

Es importante someterse a una desensibilización bajo supervisión de un profesional médico, pues los intentos caseros para exponerse a sangre suelen traumatizar aún más al paciente, aumentando así su fobia.

Otros tratamientos incluyen medicamentos contra la ansiedad, los cuales se toman antes de los procedimientos médicos que pudieran exponer sangre.

Entre los métodos de tratamiento terapéutico destacan

  • ejercicios de respiración
  • visualización guiada (de sangre)

los cuales deben ser utilizados por el paciente cuando una fobia empieza a manifestarse.

Mientras que el miedo a la sangre puede parecer absurdo, es importante recordar que las bromas y burlas pueden incrementar el miedo a la sangre y agravar la fobia, creando más ansiedad y estrés.

Los amigos y familiares que deseen ayudar a un ser querido afectado con hemofobia deben preguntarle cómo podrían ayudarlo en el caso hipotético de un corte o herida que cause sangrado.