Belonefobia: miedo a las agujas

© Emilio Labrador. HypodermicHombre con un profundo miedo a las agujas

La belonefobia (también conocida como tripanofobia) es un tipo de fobia, en particular el miedo a las agujas (llamado en este caso específico aicmofobia o aichmofobia) o cualquier tipo de objeto que pueda causar una herida.

Esta fobia está asociada a la hemofobia, el miedo a la sangre.

Las personas con belonefobia no solamente temen agujas, sino que experimentan también miedo a objetos punzantes y cortantes como:

  • alfileres
  • jeringas
  • cuchillos
  • sierras
  • piezas de vidrio
  • bisturíes
  • cualquier objeto que pueda causar sangrado

Síntomas

Los síntomas varían desde un simple sudor hasta cansancio en los ojos al ver agujas y otros objetos punzantes.

Algunas personas afectadas por la fobia a las agujas sufren reacciones de pánico cuando deben recibir una inyección. Otras sufren desmayos al verla.

La reacción exacta que una persona experimenta al enfrentarse a esta situación varía, y ésta puede no ser capaz de controlar el miedo.

Es muy importante notificar al personal médico en el caso de sufrir una fobia severa a las agujas, de manera que éste pueda tomar medidas preventivas y sea consciente de las reacciones que podría sufrir el paciente.

El desmayo es uno de los problemas más comunes con fobia a las agujas.

Algunas personas que se desmayan al recibir inyecciones no temen la aguja, sino que temen el desmayo en sí. Estas personas temen recibir cualquier tipo de inyección por miedo a desmayarse o a experimentar una reacción al ver la aguja.

Incidencia

La belonefobia es una enfermedad muy común: se estima que un 10% de la población mundial la sufre, aunque la mayoría de ésta en un grado mínimo.

Tratamiento

Tratar la belonefobia solamente es necesario cuando el miedo impide a la persona afectada buscar atención médica o llevar a cabo una vida normal.

Los tratamientos para esta fobia a las agujas es similar a la mayoría de tratamientos para otras fobias. Las técnicas de relajación pueden ser utilizadas, aunque suelen no ser recomendadas pues en algunos casos los pacientes sufren desmayos durante la terapia.

La mayoría de personal médico puede administrar inyecciones rápidamente, así que si una persona afectada puede tener suficiente autocontrol para sentarse a través del procedimiento, esta experimentará una mejora rápida.

Los niños, quienes a menudo tienen miedo al dolor de la inyección (y no la inyección en sí, como las personas afectadas por esta fobia) pueden ser calmadas por el uso de un aliviante superficial de dolor, pues esto elimina por completo la preocupación.

En algunos casos, se utiliza un método alternativo para introducir una sustancia en el cuerpo, el cual evita el uso de agujas pero resulta en un procedimiento bastante más doloroso.

El uso de estos métodos puede estar justificado o no en el caso particular de un individuo, pero si el afectado es consciente de su severa fobia a las agujas, es muy recomendable notificar a los médicos de inmediato para poder tomar las medidas apropiadas.